sábado, 31 de diciembre de 2011

`Drive´, el romántico y oscuro héroe solitario


“Si conduzco para ti tú me dices dónde y cuándo, y yo te doy cinco minutos. Durante esos cinco minutos soy tuyo, pase lo que pase. No miro lo que haces, ni tampoco llevo pistola… sólo conduzco.”
-El conductor (Ryan Gosling)
`Drive´ (id, Nicolas Winding Refn, 2011) es uno de los últimos platos fuertes para clausurar los estrenos de este año no especialmente malo cinematográficamente hablando —de hecho creo que ha sido uno de los mejores en cuanto al promedio de calidad en mucho tiempo—. La película, estrenada con bastante éxito en el pasado festival de Cannes es uno de los estrenos más potentes del año, habiendo conseguido un notable nivel de aceptación tanto entre el público como la crítica —raras veces esto pasa—, y sirviendo como confirmación de estrellato del emergente actor Ryan Gosling —junto a Michael Fassbender, un auténtico acaparador de estrenos y más agradables descubrimientos de este decente año—. Es en total, una película que independientemente de su calidad, tiene todo lo que hay que tener para convertirse en un film de culto y referencial.
Y es fácil entender por qué `Drive´ ha suscitado tantas pasiones como algunas indignaciones entre el público, algunos de los que se pensaban —en parte gracias al engañoso tráiler, que para mis inri destripa la película entera— que este iba a ser un producto de acción y persecuciones al más puro estilo de `A Todo Gas 5´ (Fast Five, Justin Lin, 2011), llegando incluso a resultar bastante divertida y risible la demanda que interpuso un espectador contra la productora por publicidad engañosa —aunque irónicamente seguro que esto ha servido como publicidad extra para la película, como las quejas en las salas en las que se proyectaba `El Árbol de la Vida´ (The Tree of Life, Terrence Malick, 2011)—. Todo esto se resume en que `Drive´ es una película “rara”, no apta para cualquier tipo de público —algo de de por sí no sirve como argumento positivo, por más que se empeñen algunos—. Una obra potente, muy rica en estética y atmosfera, que podría describirse como un extraño coctel entre una historia a lo Charles Bronson y una dirección a lo Terrence Malick. Ahí es nada.

La historia de `Drive´ no podría ser en realidad más básica, resultando una película en la que ocurren realmente muy pocas cosas y nada que se aparte del esquema de otras cientos de cintas, algo que perfectamente podría haberse resumido en una hora —o fugazmente en el destripador tráiler de dos minutos—. Pero no es el "qué" lo llamativo de `Drive´, sino el "cómo". La manera de poner en pantalla estos sucesos por parte del director danés Nicolas Winding Refn, que ya había hecho gala de su peculiar modo de realizar con la interesante `Bronson´ (id, 2008), con un magnifico Tom Hardy, y con la fallida `Valhalla Rising´ (id, 2009) —ambas, por supuesto, inéditas en nuestro maravilloso país, faltaría más…—. Refn parece seguir en este caso la senda marcada por su inclasificable film de vikingos, repitiendo básicamente los mismos ingredientes —héroe solitario, estilo contemplativo, estallidos de violencia…—, siendo esta vez el resultado en general mucho más satisfactorio, logrando una cinta de una factura visual y técnica impecable, con una de las mejores puestas en escena del año —y quizá de muchos años—.
En ese sentido `Drive´ es una película absorbente, que tiene la capacidad de hipnotizar al espectador y de dejarle con la mirada clavada en la pantalla. Refn filma algo que sobre el papel no era nada del otro mundo, una de tantas historias sobre un héroe solitario Ryan Gosling, fantástico con su simple presencia y carisma, aunque apenas levante una ceja en toda la películaque se verá envuelto en una espiral de violencia y destrucción por defender a una chica en apuros Carey Mulligan, en la misma línea que en la descorazonadora `Nunca Me Abandones´ (Never Let Me Go, Mark Romanek, 2010), quizá como modo de encontrar algún tipo de redención por su vida pasada. Pero lo filma como si nunca se hubiese hecho, logrando que las nocturnas calles de Los Ángeles luzcan en pantalla de forma fascinante —ese fantástico prólogo seguido de los llamativos títulos de crédito—, o que una vuelta en coche en un atardecer bañado por el sol parezca el plan más romántico del mundo. En este sentido la película goza de un atractivo estilo completamente irreal, poético y lírico, inaudito en una cinta de esta temática —en el que parece que una puesta en escena alborotada es la única opción válida—, que es lo que la convierten en una experiencia tan extraña y apasionante, como un sueño. 

La banda sonora juega un papel fundamental a la hora de contribuir a crear la debida atmosfera y clima peculiar de la película —desde el comienzo el director tenía claro que el protagonista debía ser descrito como un tipo solitario aficionado a escuchar temas románticos mientras recorría nocturnamente las frías calles de la ciudad—, así como en subrayar su condición de fábula romántica, pues eso es `Drive´ ante todo y sobre todo: una violenta historia de amor. Y cuando hablamos de amor, no me refiero ni a personajes soltando cursiladas ni a dos protagonistas dándose morreos —de hecho hay un sólo beso en toda la película, y es mágico y hermoso—, sino de amor en el sentido más platónico y poético de la palabra. Aquí asistimos a una manera de amar a una mujer como lo haría uno con un objeto sagrado, por parte de un protagonista silencioso cuya afable mirada oculta un pasado tormentoso que nunca conoceremos, pero que volverá a salir a la superficie junto a su lado más salvaje —ahí está el significativo escorpión de su chaqueta como advertencia— cuando la situación se va de las manos. En ese sentido la violencia de esta película es impactante y atronadora, como una repentina tormenta en medio de un mar de calma.
Personajes que no dicen nada con palabras, sino con la mirada, y que mantienen extraños vínculos y rituales que bien podrían tener que ver con el honor y el respeto heredado de las películas de samuráis —la ejecución de un patético hombrecíllo interpretado por Bryan Cranston (muy de moda ahora gracias a la adictiva serie `Breaking Bad´) por parte de un fascinante Albert Brooks (genial el apunte de la colección de navajas)— y de la más mitología del western —ese desenlace con el héroe de misterioso pasado e incierto futuro marchando hacia “el horizonte”—. Bien podría dar la sensación a algunos de que se trata de una película bastante vacía que únicamente se recrea en la forma, aunque también podría defenderse que se trata de dejar la incógnita —siempre más atractiva— a la imaginación del espectador. Por mi parte no la considero una obra redonda —en lo que a miradas recientes a personajes tristes y complejos me quedo mucho antes con la infravalorada `El Topo´ (Tiker Tailor Soldier Spy, Thomas Alfredson)—, pero sí que me parece una gran película, con una fusión imagen-sonido casi perfecta, que nos deja varias escenas para el recuerdo —la persecución inicial, la escena del beso en el ascensor…—. Muy buena. 

1 comentario:

Unknown dijo...

Con el simple "muy buena" has dado en el clavo, y ni se diga de toda tu crítica tan acertada :)